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La traición de Hera

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En el tercer siglo A.C. los amores entre dioses y seres humanos eran totalmente prohibidos y, cuando esto pasaba, todo el universo conspiraba en contra de los amantes. Tal es así, que un gran Dios como Zeus se vio traicionado por su amada esposa, la diosa Hera. Los libros y la historia griega han abrumado con las descripciones hechas a esta bella y sexy diosa. Relatan historias donde la hermosa Diosa paseaba por el Olimpo y siempre encontraba un compañero que la escuche-al ser seducido por sus terribles y bellas miradas dotadas de una sutil convicción- para que  la lleve a pasear por la tierra.
A esta elegante y sensual Diosa le encantaban los humanos, mejor dicho, los hombres humanos. Su tentación era tan fuerte que no alcanzaba a medir las horribles consecuencias que un romance de este tipo podría  causar  al mundo entero…

Una tarde de invierno, aburrida de estar sentada en el gran palacio del Olimpo, donde compartía sus días con Zeus y  esperando que éste llegue de recorrerlo para recordar al resto de los dioses su poder, decide buscar un cómplice para que la lleve a la tierra. No dudaba de sus intenciones: encontrar un bello hombre humano para quitarse el disgusto y tormento de tener que teatralizar todos los días de ser la gran señora del más poderoso dios. ¡Cosa más irritable y odiosa para ella! No lo pensó más, sale de las puertas del Olimpo y espera al gran candidato. Luego de un rato, pasa el indicado dios griego que le serviría de pretexto. El era bajito, deforme, sin ningún atractivo. Jamás había conseguido enamorar a una mujer-diosa. Enamorar!!! Ni siquiera lo miraban! Hera aprovecha esta situación conocida por todos y arroja su sensual mirada sobre él. El pobre dios cae bajo semejante mirada y hace todo lo que ella le pide. Llegan a la tierra. En este momento, la diosa desaparece y deja solo a este antiestético dios.
Comienza a desplegar toda su hermosura y tarda tan sólo unos minutos en  encontrar un humano que le guste. No se detiene, avanza y lo conquista.
Inician un titánico romance… Dura, en tiempos de dioses, una ráfaga de tiempo. El suficiente para enfurecer al universo entero! Al temblar el universo, Zeus enloquece y tiene una espantoso presentimiento: mi mujer me está engañando con un humano! Esto era aterrador para él y para todos los dioses del Olimpo.
Rápidamente reúne a todos sus dioses amigos y enemigos y les pide solucionar este fenómeno que terminaría con ellos y con los humanos. Piensan y piensan. Llegan a una conclusión feroz y aterradora. Todos ellos echarían sus poderes a Hera para convertirla en lo más caricaturesco, feo y temible que existiera sobre el universo. Lo hacen. A partir de ese día, al verla, todos  huían por lo grotesca, fea y por el mal olor que despedía…
Nada pudo hacer ella para lograr el perdón de Zeus. Por el contrario, cada día que pasaba se desintegraba un poquito más, hasta  desaparecer…



Florencia®

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